LÁGRIMAS QUE DICEN MUCHO – ESTEBAN TORRES

Politica 2.0

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Como decía Charlotte Brönte, también novelista como su hermana Emily, el llanto siempre ha sido una señal de que estás vivo, más que una indicación de debilidad.

Las lágrimas son inevitables en ciertos momentos, y abundan en situaciones tan estremecedoras como cuando se ve a un padre enterrar a su hijo.

Si no lo han visto, tienen que hacerlo, porque representa mucho más de lo que parece. El video de la entrevista realizada por el canal NTN24 a un pobre hombre colombiano de la localidad del Carmen de Bolívar es estremecedor.

Su hijo, el soldado Oscar David Blanco, falleció abatido con explosivos, granadas y armas de fuego, por miembros terroristas de las FARC mientras se resguardaba con otros 10 compañeros en un coliseo ubicado en el departamento del Cauca.

Sí, los delincuentes campean y matan libremente en poblados, mientras a miles de kilómetros más allá, en la Habana ypaseando apacibles en yate y fumando habanos, sus jefes negocian “la paz” con el socarrón y tembleque gobierno de Santos.

Momentos antes de romper en llanto frente a las cámaras, el humilde padre hace un llamado al expresidente Uribe, conminándole a que le acompañe en el sepelio de hijo.

Textualmente dice: “quiero mandarle un mensaje al doctor Álvaro Uribe Vélez para que me acompañe en el entierro de mi hijo. Que el pueblo lo pide, lo reclama. (…) Que acompañe a este padre que le ha dolido la muerte de su hijo. ¡Que no me desampare! ¡Que no me deje solo!”

El hombre no llamó a Santos ni a Vargas Lleras: llamó a Uribe. En sus momentos más duros, se acordó del líder que le vendió la guerra y no de los seudopacifistas de cocteles y cafetines que le venden una imposible paz.

Que parece, además, envuelta en una negociación sin más final que el de las botellas de ron y los cohibas devorados por sus férreos y tranquilos negociantes.

Es que con los terroristas no se puede negociar, y Uribe se ha ganado honores como éste por ser coherente con sus ideas.

 

No se dejó timar por lo terroristas y casi los erradicó. Le faltó tiempo, pero no claudicó. Y sigue peleando y  cuestionando la supuesta paz.

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