NO PIENSES EN EL ELEFANTE – Esteban Torres Cobo

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Si hay algo que no podemos cuestionar a este gobierno es el manejo tan efectivo y preciso que ha dado a la propaganda.

Podemos cuestionar los ingentes recursos destinados a la misma, la utilización mesiánica de la figura presidencial o el descrédito tan enfermizo a los opositores, pero no podemos cuestionar que la han empleado de forma efectiva para sus propósitos.

Copando todos los espacios de comunicación, en tiempos de campaña electoral o sin elecciones, han trasladado mensajes en piezas publicitarias bien logradas (el spot “La Bicicleta” en las elecciones del 2013 fue espectacular) y han conseguido sus objetivos, muchos dirán que esos también bastante cuestionables.

Por eso, me ha causado una gran sorpresa el nuevo video promocional “Si esta fuera una dictadura-#ElCorazónEstáDictando”.

Para los que todavía no han visto, allí básicamente se dice que en el Ecuador no se vive una dictadura y se recalca que con ellos se ha recuperado todo—hasta la nieve del Tungurahua que desapareció por la crisis bancaria, y claro, no por el proceso eruptivo de 1999.

Lo cierto es que el spot es desatinado y refleja algo interesante que hasta ahora no habíamos comprobado: existe una percepción ciudadana de que estamos viviendo en una dictadura o en algo muy parecido a ella.

Si no, ¿cómo explicamos que un gobierno tan informado (porque no solo ha sido el amo de la propaganda sino también el de las encuestas) decida desmentir con una pieza publicitaria que vivimos en una dictadura?

O, lo que es peor, admitir que si vivimos en una seguramente será una muy amorosa porque…es el corazón el que está dictando. ¿El corazón de quién? ¿De Bob Esponja?

Me sorprende un error tan novato de quienes manejan la comunicación en el gobierno. Desmentir que hay dictadura es, precisamente, entrar en el juego de los opositores que desde el primer día han dicho que estamos en dictadura.

¡Y que palabra tan fea es! Indeseable que se la digan a un jefe, a un padre de familia o, peor aún, a un presidente. Finalmente han caído en la trampa dialéctica que les tendió la oposición.

“No pienses en una dictadura” es casi igual al “no pienses en un elefante” que propuso George Lakoff. ¡Lo primero que haces es pensar en el elefante!

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